El láser incide selectivamente en los vasos sanguíneos que contienen hemoglobina, provocando cerrar o destruir estos vasos para que no sean visibles.
Se realiza en zonas como la cara, mejillas, nariz, piernas y otras zonas.
Es un procedimiento mínimamente invasivo y preciso, sin incisiones, habitualmente bajo anestesia tópica o incluso sin anestesia en casos ligeros. Recuperación rápida y resultados visibles en pocas sesiones (en muchos casos) cuando la lesión es superficial y bien seleccionada.
En muchos casos visibilidad reducida de los vasos ya tras la primera sesión y la mejora puede continuar en las semanas posteriores mientras el vaso tratado se reabsorbe. No todos los vasos pueden eliminarse en una sola sesión, y será importante manejar expectativas y establecer un plan personalizado.
